
FESTIVAL INTERNACIONAL DE ARTES VIVAS LOJA

MASKANA
ARQUITECTURA
#Rayuela Colectiva
Al hablar de arquitectura es necesario referirse a todas las escalas del proyecto, incluso es oportuno posar la mirada en aquellas intervenciones de carácter efímero, momentáneo, pero que pueden contribuir en la creación de una nueva conciencia colectiva.
A continuación contamos nuestra experiencia con la intervención que denominamos “Rayuela Colectiva” en la ciudad de Loja en el marco del primer Festival de Artes Vivas 2016
ANTECEDENTES
La ciudad de Loja, por decreto presidencial, es designada como sede del primer Festival Internacional de Artes Vivas, y con ello, se inaugura el Teatro Nacional “Benjamín Carrión Mora” para albergar las actividades artísticas. De esta manera Loja recibe una gran cantidad de turistas y artistas locales y extranjeros. Además el Festival coincide con las festividades del 18 de Noviembre, donde se conmemora la Independencia de la ciudad.
Por tal motivo, el municipio ejecuta el plan de peatonalización de varias calles céntricas de la ciudad. La calle Simón Bolívar es el eje principal de la peatonalización, el cual está atravesado por las calles secundarias: José Antonio Eguiguren, 10 de Agosto, Rocafuerte, Miguel Riofrío, Azuay y Alonso de Mercadillo, en total una calle principal y seis calles secundarias.
CONTEXTO
La calle Bolívar es uno de los ejes principales de movilidad en el centro de la ciudad, razón por la cual se encuentra siempre llena de vehículos. La peatonización genera malestar en los ciudadanos que desconocen el potencial de este espacio público relegado a los automóviles.
En cuanto al festival, la oferta de espectáculos fue considerable, sin embargo gran parte de la ciudadanía lojana y extranjera no pudo obtener sus boletos para poder asistir a alguno de los eventos en cartelera.
Consecuencia de ello, se instala el “Festival Off”, que es la programación adicional que se realiza fuera de los teatros y convocan a la ciudadanía a presenciar diferentes actividades artísticas desarrolladas en plazas, parques y eh aquí el papel fundamental que obtuvo la peatonización de las calles céntricas de la urbe para tener un FIAVL con gente apostada en cada lugar en donde hubiere un personaje presentando su obra. De esta manera el taller va a la calle con la intención de demostrar a los ciudadanos los diversos usos que se pueden dar gracias a la peatonización.

PROPUESTA
La intervención resulta simple, capaz de no agredir el espacio público. El material elegido es una tiza, cuyo trazo fácilmente puede ser removido. La acción principal, es el trazado de dos juegos tradicionales y dos frases que actúan como el detonante para que la gente empiece a expresarse, a demostrar su arte, para pasar de ser simples espectadores a artistas.
La intervención consiste en recuperar los juegos tradicionales, la remembranza de la recreación en la calle y la versatilidad de usos que puede tener la calle como parte del espacio público.
Para ello, aprovechamos la peatonalización para dibujar un “gato” y un “tres en raya” y llamar la atención de los transeúntes invitándolos a participar mediante las frases: ¿Qué quieres hacer antes de morir? y ?Cómo quieres que sea Loja?

DESARROLLO
Los primeros que secundan la idea son los niños, que en su mayoría desconocen estos juegos, paulatinamente se acercan adultos mayores que reconocen el trazado en el piso y empiezan a jugar, a sentirse niños otra vez. Poco a poco la gente deja de transitar solamente y empieza a congregarse alrededor de los juegos y de las frases.
Las personas contestan a las preguntas planteadas y con lo que resta de tiza empiezan a dibujar, a buscar un espacio propio, lo delimitan, se sienten seguras al ver que más gente hace lo mismo, ponen frases elocuentes y poemas, unos hacen trazos simples y otros dibujos más elaborados y complejos que van de una acera a la otra.
Se sientan en la calle sin vergüenza, sin miedo a los vehículos, otros siguen expectantes mientras más gente se suma hasta que llenan una cuadra con dibujos.
En un momento la tiza que llevamos se termina, pero alguien más toma la iniciativa y compra más, y la vende, a pesar de la noche la gente sigue dibujando, hasta que van quedando pocos “dibujantes” y el rastro de lo que hicieron al otro día desaparece.
Cae la lluvia y queda nuevamente un lienzo limpio para seguir expresándose. En los días siguientes, más personas concurren y se toman la calle, más gente revende las tizas y se instalan vendedores ambulantes en los alrededores, al igual que grupos de amigos con guitarras y otros instrumentos musicales, delimitan su espacio y comparten su arte. Los artistas locales y extranjeros que conforman parte del Festival, se suman también y dan un colorido especial a las calles junto a las personas que siguen dibujando y los mosaicos que resaltan en el piso.
Con el paso de los días, familias enteras se dirigen al centro de la ciudad para dibujar, de la misma manera instituciones educativas llevan en grupo a sus estudiantes para que sean parte del festival. A pesar de la longitud de las calles, el espacio parece corto, no hay un espacio libre en donde dibujar.
Finalmente, la calle Bolívar y sus transversales quedan repletas de dibujos durante los días del Festival.
No sabemos cómo habría sido el FIAVL si no hubiéramos dado el primer paso, tal vez alguien más lo hubiera hecho, pero tuvimos la suerte de estar en el momento justo y contribuir al colorido que tuvo la ciudad durante el mes de Noviembre, de lo que si estamos seguros es que la gente sintió que podía expresarse libremente, dimos la oportunidad de que mucha gente valore el talento de artistas anónimos y creemos que ahora estas personas tienen una nueva noción de la calle al silenciar el ruido de los vehículos para comenzar a escuchar la voz de la gente.


